Primeros pensamientos sobre el amor incondicional

amorincondicional

En estos últimos dos meses he aprendido mucho. Más que una lección, ha sido una apertura de ojos, un descubrimiento sobre la vida, la felicidad y el amor. Lo que he aprendido es que, por encima de cualquier cosa -de tus viajes, tus experiencias y todo lo que te puede hacer crecer como persona y darte una vida plena y feliz- están tus personas.

Sin tus personas, tu vida no está completa.
Tus personas son esas que son una parte fundamental de tu vida y sin las cuales tu vida sería otra, tal vez más triste, más gris, más oscura. Son familia, amigos o pareja y son más tus personas aún si las quieres de manera incondicional, aunque nunca pensemos si ese es el tipo de amor que damos.
Si no eres capaz de dejar de vivir o hacer algo que te mueres por hacer por cuidar de alguien a quien quieres, sin guardarle rencor o echárselo en cara, algo te falta.

Porque sí, la experiencias son lo que hacen la vida, pero no hay mayor experiencia que la del amor incondicional. Cuando no dudas ni un momento en cancelar lo que sea para estar al lado de alguien, aunque sea aburrido o tormentoso, entonces tienes la experiencia más valiosa del mundo. Ser capaz de sacrificarte por alguien a quien quieres es algo que te impide hacer muchas cosas (por algo es un sacrificio), pero pocas cosas son capaces de llenar tanto una vida como la capacidad de sacrificarse por alguien sin pensarlo dos veces.

El amor incondicional cuesta. No por ser imposible, sino porque implica ser capaz de dos cosas opuestas al mismo tiempo.
Para amar de manera incondicional, por un lado, debes de conocerte a ti misma en profundidad. Conocer tus lados oscuros, tus necesidades ocultas en el último rincón de tu subconsciente, saber quién eres.
Al mismo tiempo, debes de poder salir de ti misma. Olvidarte de ti misma, de tu ego, de tus necesidades y de tus creencias. Tienes que estar dispuesta a dejar de mirarte el ombligo, salir de tu burbuja y descubrir el mundo de la otra persona.
Es un poco como una lección de práctica zen. “Para conocerte a ti misma, debes olvidarte a ti misma. ¿Y cómo te olvidas de ti misma? Dejando de ser tu misma.

No es algo que puedas forzar y menos aún racionalizar. Puedes pensar sobre ello y forzarlo en tu mente, pero eso no hará que ocurra. Es algo espiritual, algo que surge de ti sin a penas pensamiento consciente.
Es muy fácil querer, más difícil amar.

doglove

Nadie sabe más sobre el amor incondicional que un perro. Ellos son el mejor ejemplo. ¿Por qué nos cuesta tanto a los humanos amar incondicionalmente?
Probablemente se deba a que somos demasiado egoístas. Estamos constantemente pensando en nosotros, en lo que necesitamos, en como nos sentimos, en que nos hace felices…. Y aún así ni nos conocemos, ni mucho menos somos capaces de olvidarnos a nosotros mismos.
Nos enamoramos con facilidad, pero pocas veces (a veces incluso nunca) amamos de manera incondicional.
(curiosamente, este mismo comportamiento es el que creo que nos impide ser plenamente felices.)

He tardado 32 años y medio en aprender esto. Es difícil, sí, pero nunca he sentido una felicidad tan completa y una paz tan profunda como ahora, cuando soy consciente de que he logrado amar a alguien de manera incondicional.

Nunca es demasiado tarde para seguir aprendiendo.

 

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